Que pH tiene nuestra tierra?

Desde que el hombre se dio cuenta que si cuidaba las plantas obtenía mejores cosechas, también ha experimentado con la composición del suelo probando distintos métodos para que los nutrientes de este no se degraden al punto de convertirse en infértil.

Tal vez es un paso que no siempre se toma en cuenta pero cuando las plantas no crecen, se marchitan o no florecen, nos damos cuenta que nuestro suelo no tiene lo necesario.

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Lo primero que hay que tener en cuenta es averiguar que tipo de suelo poseemos, ya que dependiendo de esto podemos mejorarlo. Para saber que tipo de suelo tenemos hay que medir su pH y esto se hace de dos maneras, o tomamos un poco de tierra y la mandamos a analizar o compramos las tiras reactivas en cualquier vivero o botánica y hacemos el siguiente procediendo:

* Debemos recoger algo de nuestra tierra.

* Colocarla en una maceta y esta sobre un bol.

* Regar esta tierra con el agua que usamos comúnmente para regar nuestras plantas.

* Dejar escurrir bien toda el agua durante mas o menos una hora.

* Regar otra vez esta tierra pero con agua destilada.

* Recolectar ese agua ya que con ella mediremos el pH de nuestra tierra.

* Seguir los pasos que figuran en el prospecto de las tiras reactivas para saber que suelo poseemos

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Si no consiguen las tiras pueden averiguar el tipo de suelo con estas observaciones:

Un suelo muy acido:

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En este tipo de suelo no crecen los tréboles pero si las orquídeas, si no poseemos orquídeas, nos fijaremos en las hojas de las otras plantas. Si las hojas se presentan resecas en las puntas y bordes, es una señal que nuestro suelo es muy acido.Para contrarrestar esto es necesario incorporar algo alcalino. Lo mejor es dejar unos días cal viva sobre el suelo a tratar y una vez que se deshaga los terrones enterramos este preparado a unos 15 o 20 cm de profundidad.

Un suelo con mucho contenido calcáreo:

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Son aquellos que tienen un pH entre 7,3 y 8, 5  y esto se nota si nuestras plantas y césped son muy amarillentos. El suelo calcáreo es aquel al que le falta principalmente hierro. Para solucionar esto se usa abonos y nutrientes ácidos que se consiguen gracias a la incorporación de estiércol, turba u hojas de pino.

Un suelo con mucho sodio:

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Posee un pH por encima de 8 y lo podemos observar si el agua queda retenida después del riego o de una lluvia. Esto significa que la porosidad del suelo se ha reducido. Se debe incorporar al suelo yeso o sulfato cálcico y enjuagar las raíces de las plantas para sacar el exceso de sodio.

Muchas veces el tipo de suelo depende del agua con el que lo regamos, para ello es siempre conveniente acumular el agua de lluvia o incorporar ácidos (sulfúrico, nítrico o fosfórico) dependiendo del nivel de cal que posea nuestro agua.

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